miércoles, 5 de marzo de 2014

¡ YA ESTAMOS EN CUARESMA !

¡Despertad! No estéis dormidos. Porque ha llegado el tiempo de cambiar, de poner nuestra vida en movimiento. Empieza la Cuaresma y es tiempo de volver a Dios, a aquel que nos lo ha dado todo y que saldrá a nuestras calles y plazas para enseñarnos su pasión.
Pero ¿acaso no lo has visto ya? ¿Acaso no ha salido a tu encuentro en tu familia, en tu casa, en tus amigos, en el colegio? ¿No lo has visto en la falta de trabajo de tu padre, en la enfermedad, en la vejez de tu abuela? ¿No lo has sentido en la tristeza de tu amigo, en los problemas de tu compañero de clase?
 Detrás de cada rostro está Él para decirte que viene a buscarte, que te necesita, que está esperándote para que seas, como El, consuelo de los que lloran, abrazo para los que están solos, palabra de ánimo para los que sufren...
La Cuaresma es el tiempo adecuado para despojarnos, para quitar de en medio nuestra apatía, para descubrir que hay mayor alegría en dar que en recibir, para disfrutar de la oportunidad de cambiar... Para poder ser cristianos auténticos, testigos de Jesús, el Señor, que como Él, dan su vida por los demás. ¡Ánimo! Porque Él está contigo cada día de tu vida y te quiere.
Asunción López Sáez

ACCIÓN DE GRACIAS


Gracias, Señor, por esta Eucaristía en la que Tú, has entrado en nuestras vidas para llenarlas de tu gracia.
Gracias, Señor, por amarnos, por la vida, por darnos fuerzas, por ser nuestro amigo, nuestro aliento, nuestra esperanza, nuestra alegría.
Gracias por nuestro Colegio, por nuestros profesores, que cada día nos hablan de ti.
Gracias por despertar cada mañana y permitir que sigamos disfrutando de nuestra familia, nuestros amigos, nuestra vida.
Danos fe para seguir adelante, que nuestro corazón esté abierto a tu Palabra, que nuestro  corazón esté abierto  al bien, que nuestro corazón esté abierto a  tu belleza, todos, todos los días.
Danos  fuerzas para que en esta Cuaresma que empieza hoy, logremos morir a todo lo viejo para  volver a ser transparencia de tu Ser.
Que la luz de tu misericordia, nos transforme en hombres nuevos.
Danos grandeza de espíritu, para perdonar y  serenidad para aceptar  las cosas que no puedo cambiar.
Y a ti, María, gracias por haber dicho que SÍ , darnos a tu Hijo y ser nuestra Madre.
Elvira Claros González