miércoles, 8 de enero de 2014




MANIFIESTO PARA EL DÍA DE LA PAZ

"La fraternidad,
fundamento y camino
para la paz"

Fragmentos del mensaje del Papa
para la Jornada Mundial de la Paz 2014


1. En este mi primer Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, quisiera desear a todos, a las personas y a los pueblos, una vida llena de alegría y de esperanza.

2. Las numerosas situaciones de desigualdad, de pobreza y de injusticia revelan no sólo una profunda falta de fraternidad, sino también la ausencia de una cultura de la solidaridad.

3. Un auténtico espíritu de fraternidad vence el egoísmo individual que impide que las personas puedan vivir en libertad y armonía entre sí.

4. La fraternidad tiene necesidad de ser descubierta, amada, experimentada, anunciada y testimoniada. Pero sólo el amor dado por Dios nos permite acoger y vivir plenamente la fraternidad.

5. Parafraseando sus palabras, podríamos sintetizar así la respuesta que nos da el Señor Jesús: Ya que hay un solo Padre, que es Dios, todos ustedes son hermanos.

6. La solidaridad cristiana entraña que el prójimo sea amado no sólo como "un ser humano con sus derechos y su igualdad fundamental con todos", sino como "la imagen viva de Dios Padre” como un hermano.

7. Debemos ver y a tratar a cada persona como una verdadera hermana y un verdadero hermano; sin ello, es imposible la construcción de una sociedad justa, de una paz estable y duradera.

8. Cristo se dirige al hombre en su integridad y no desea que nadie se pierda. "Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él" Lo hace sin forzar, sin obligar a nadie a abrirle las puertas de su corazón y de su mente.

9. "El primero entre ustedes pórtese como el menor, y el que gobierna, como el que sirve" –dice Jesucristo–, "yo estoy en medio de ustedes como el que sirve".
Así pues, toda actividad debe distinguirse por una actitud de servicio a las personas, especialmente a las más lejanas y desconocidas. El servicio es el alma de esa fraternidad que edifica la paz.

10. Que María, la Madre de Jesús, nos ayude a comprender y a vivir cada día la fraternidad que brota del corazón de su Hijo, para llevar paz a todos los hombres en esta querida tierra nuestra.